Mientras continúa el conflicto salarial en el sector nuclear argentino, trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) denunciaron un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad en los ingresos a los centros atómicos, y alertaron sobre un proceso de deterioro institucional y productivo en un área considerada estratégica para el desarrollo científico y energético del país.
Desde la Asociación de Trabajadores Estatales de la Ciudad de Buenos Aires (ATE-Capital) señalaron que en los últimos días se implementaron controles a los trabajadores en los accesos a los predios de la CNEA, con requisas de bolsos y vehículos al momento de ingresar. Según indicaron desde el sindicato, las medidas se aplicaron mientras el presidente del organismo se encuentra en Estados Unidos y en medio de un escenario de creciente tensión laboral.
El sindicato denunció, además, la presencia de efectivos de Gendarmería Nacional equipados con armamento en zonas de trabajo. Para la organización sindical, el despliegue resulta “desproporcionado” y constituye una señal de amedrentamiento hacia los trabajadores en el marco del conflicto que atraviesa la institución.
La situación ocurre en un contexto marcado por el deterioro de las condiciones laborales. Según indicaron desde ATE Capital el operativo constituye “un intento de intimidación hacia los trabajadores que reclaman por sus condiciones laborales y por el futuro del sector nuclear”.

En paralelo, el sindicato advirtió sobre un proceso de desfinanciamiento que impacta directamente en el desarrollo de proyectos estratégicos del área nuclear. Entre ellos mencionaron el reactor CAREM, un pequeño aparato modular de diseño nacional que representa uno de los desarrollos tecnológicos más importantes del país en materia energética y cuya construcción se encuentra actualmente paralizada.
También señalaron demoras en el proceso de extensión de vida de la central nuclear Atucha I, así como la paralización de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), una instalación clave para el funcionamiento del parque nuclear argentino. A esto se suman, según denunciaron, promesas oficiales de exportación de combustibles nucleares que hasta el momento no se han concretado.
Para los trabajadores nucleados en ATE Capital, el conjunto de estas medidas refleja una perspectiva “decadente y declinante” para la CNEA y para el desarrollo nuclear argentino, un sector históricamente reconocido por su capacidad científica, tecnológica y por su aporte al desarrollo energético del país.
Desde el gremio sostienen que la situación no solo impacta en las condiciones laborales de los trabajadores del organismo, sino también en el futuro de una política estratégica para la Argentina. En ese sentido, reclamaron medidas urgentes para garantizar el financiamiento de los proyectos en marcha y preservar el rol de la CNEA como uno de los pilares del desarrollo científico y tecnológico nacional.

