Juan Mattio "La dictadura es el evento más narrado por la ficción extraña argentina"
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Nacido en 1983. Fue editor de las revistas culturales “Juguetes Rabiosos” , “La Granda” y “Sonámbula”. Su novela “Tres veces luz” obtuvo una mención en el premio casa de las américas en 2015. Con su segunda novela “Materiales para una pesadilla” recibió el primer premio del concurso de novela fundación Medifé - Filba 2022.

Conversó con Trinchera en el marco del programa Plástico Cruel, sobre Arqueologías del futuro, la colección que dirige junto a Flor Canosa y Marcelo Acevedo, en Indómita luz, la antología de cuentos Paisajes experimentales y el New Weird, la nueva ficción extraña.

** ¿Qué es el New Weird?**

En principio siempre digo que hay que diferenciar lo que es una etiqueta comercial de una categoría crítica. El New Weird es una etiqueta que aparece en el año 2000 en un prólogo escrito por M. John Harrison para describir a El azogue , una novela breve de China Mieville. A partir de ahí esta idea de que hay un nuevo extraño empieza a circular sobre todo en lengua inglesa y de a poco va llegando a otras lenguas. Todavía creo que no sabemos si se trata de una categoría crítica, que con el paso del tiempo nos va a ayudar a entender a cierta producción literaria, o si es solo simplemente el nombre que recibe un grupo pequeño de obras que le sirve más al mercado para vender que a nosotros como lectores para explicar.

Dicho esto (pasados 20 años de escrito el prólogo) parece ser útil para reunir una cantidad de obras que están siendo producidas ya no solo en lengua inglesa. Hace poco comencé a leer La casa de hojas de Mark Z. Danielewski, y otra vez me encuentro con una obra que solamente podría pensarse desde este concepto de nueva ficción extraña.

La nueva ficción extraña es una ficción que en principio recupera algunas líneas de la obra de Lovecraft, lo que se llamó horror cósmico, la fusión de dos géneros; la ciencia ficción y el terror. Entonces, la primera característica de la ficción extraña es mezclar géneros. Buscar recursos en el policial negro, en el terror, en la ciencia ficción, en el fantasy, incluso en el western. En la mayoría de los casos los híbridos se tratan de géneros PULP. Pero muchas veces se trata de construir Frankensteins no solo con los recursos del género pulp , sino con recursos del realismo, como en la literatura de M. John Harrison. Estamos hablando de un espacio de experimentación super intenso que produce textos que logran salir de la repetición en la que se encontraba la literatura.

¿Dónde está el germen en Latinoamérica?

En principio, para que exista la nueva ficción extraña tiene que haber existido la vieja ficción extraña, y allí hay muchos nombres en juego. En Argentina, por ejemplo, podemos pensar en Silvina Ocampo, en Bioy, en Felisberto Hernández, en Horacio Quiroga, incluso “ Las fuerzas extrañas ” de Lugones debería pensarse en esa línea. Pero la persona que articula eso es sin duda Borges. Tan es así que la nueva ficción extraña en la lengua inglesa le debe un montón. “El azogue” está inspirada en un relato de Borges, “La casa de hojas” también tiene referencias a su literatura. Hay que pensar a Borges como una figura central. Pensemos que Borges es un tipo que en 1936 escribe una reseña para la revista el hogar, sobre Absalón, Absalón de Faulkner diciendo, esta novela la rompe toda, y es el mismo tipo que va a defender toda su vida H.G. Wells o de Chesterton o Stevenson. Un tipo que está pensando en las dos zonas literarias opuestas que podríamos pensar como el modernismo y el pulp, y construyendo con materiales de ambos territorios. Y después hay toda una generación post dos mil que empieza a trabajar con esa herencia pesadísima, pero que también es una generación que escucha a Marilyn Manson, que vio el cine de George Romero, Carpenter o Cronenberg, que incluso creció leyendo a Stephen King y traen el imaginario fantástico de otros ámbitos. Schweblin y Mariana Enríquez me parece que son las escritoras que en este momento desde Latinoamérica están llegando a distintas partes del mundo con una ficción construida en estas coordenadas. Si uno ve el trayecto de libros como Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica o Cometierra de Dolores Reyes, son libros que están llegando a todo el mundo. Evidentemente no hay solo una producción desde Latinoamérica, sino que también hay un interés por leer esta literatura.

Pasando brevemente por tus novelas, Tres veces luz es un policial negro clásico, pero en Materiales para una pesadilla te metés en la nueva ficción extraña ¿Cómo llegás al género?

Cuando escribí Tres veces luz todavía tenía una idea, tal vez más amable con los géneros. Era mi primera novela y quería mostrarme a mí mismo que podía escribir una novela y lo que hice es un objeto totalmente reconocible. Lo que intenté es respetar las reglas del género a ver si me salía. En Materiales ya pasa otra cosa, ahí sí intento ir en contra de ciertas formas tranquilizadoras de la novela e inquietarlas un poco, para lograr eso me sirvió mucho ciertos imaginarios del género.

¿Cómo surge esta antología de la ficción extraña y cómo es el rastreo de autores?

La propuesta de dirigir la colección me la hizo Diego Ardiles, que es el director de Indómita luz. Me propuso dirigir una colección de ficción extraña con cierta autonomía del catálogo general de la editorial, y la verdad es que el primer libro que pensé para ese proyecto fue una antología de cuento extraño argentino. Me pasó que yo venía leyendo ciertos autores y ciertas autoras notando esta confluencia, incluso a veces con autores que no sabían que habían otros trabajando en preocupaciones similares. Estaba al tanto de lo que estaban haciendo Yamila Bêgné, Kike Ferrari que estaba preparando Territorios sin cartografiar, Marcelo Carnero, lo que estaba haciendo Ricardo Romero con Big Rip y dije, bueno acá está pasando algo evidentemente. Lo que podemos pensar como mí generación, nuestra generación, se estaba volcando decididamente a un imaginario rarísimo y me pareció que era posible construir una antología. Después nos dimos cuenta que no es solamente en Argentina hay un grupo de autores y autoras que están indagando en estos imaginarios, sino que en Latinoamérica también y que aparte esto empezó hace ya unos años. Si uno piensa en los precursores de la nueva ficción extraña latinoamericana, tiene que pensar en el autor cubano Erick Motta, en el mexicano Alberto Chimal, Edmundo Paz Soldán en Bolivia, el chileno Baradit. Uno tiene que pensar que esto venía sucediendo y que el sistema de circulación de los textos en Latinoamérica es muy complejo y es muy difícil que un lector argentino esté al tanto de lo que está pasando en la literatura de Bolivia, Perú, Chile.

Este año vamos a expandir las publicaciones a autores latinoamericanos con la intención de armar este mapa latinoamericano de ficción extraña.

Dentro de la antología ¿Cómo conviven cuentos que son tan disímiles entre sí?

En principio lo que me parece que hay que mirar es que son todos cuentos producidos fuera del campo del realismo y que intentan narrar historias que están tocadas por una causalidad no realista. Además, hay que pensar que, si bien es un campo muy amplio que desde el terror más puro hasta la ciencia ficción más pura podrían leerse dentro del campo de la nueva ficción extraña, también en la mayoría de los casos lo que yo quería mostrar es que esta es la ficción fantástica que se escribe en este país después de Borges, después de Bioy, después de Quiroga y además, después de procesos políticos importantísimos. La dictadura es el evento más narrado por la ficción extraña argentina. En Argentina el pasado que insiste, que no se retira, es el pasado de la dictadura. Es el pasado completamente fantasmal con preguntas muy góticas, en relación a los cuerpos, a la violencia, en relación a todo un campo semántico que podemos pensar desde el terror. Entonces uno puede decir, Cómo ordeno la ficción extraña argentina, la ordeno pensado cómo está narrando el presente, post dictadura. Eso no es algo que pase en todos los países. En todos los cuentos de esta antología, Paisajes experimentales, hay una especie de supervivencia de los restos políticos de nuestro país, que es muy claro.

El cuento Osobuco de Ever Roman, esa forma de hacer un ensayo ficcionado. ¿Cómo se puede teorizar desde la ficción?

A mí ese cuento de Ever me parece fabuloso y la novela que le publicamos, Serenos en la noche, también me parece maravillosa. Ever tiene algo que nosotros no solemos encontrar tanto en la ficción extraña, que es el sentido del humor. Uno lo lee y puede reír a carcajadas y en eso hay una lección a la literatura demasiado solemne.

Yo creo que la capacidad de reflexionar de una ficción sobre sí misma y sobre sus propias condiciones de producción, el que nos abrió esa posibilidad es Borges. Todo el tiempo está trabajando. El comienzo de Tema del traidor y del héroe, es un ensayo de cómo se escribe un cuento y de cómo él escribía sus cuentos.

En el reverso de estas ficciones que están intentando pensar el esquema de la novela, de los géneros, en el reverso de estos movimientos está la teoría actual revisando la ficción extraña.

Los invitamos a escuchar la entrevista completa y en nuestro canal de YouTube, Trinchera tv, encontrarán todo nuestro contenido.

https://youtu.be/RFSl2xZdhjU

Juan Machado

Nació en Carhué, provincia de Buenos aires, en 1992. Actualmente reside en La Plata. Escritor, también se desempeña como conductor de radio. Dicta talleres y encuentros literarios. Publicó el libro de cuentos, microrelatos y poesías, No hay que jugar en la casa vieja y otros relatos (2020) Pájaros Punk (Malisia 2022).

Notas del autor

Luciano Montoya

Nació en Mar del Plata, en 1997. Actualmente reside en La Plata. Estudia la licenciatura y el profesorado en Música Popular en la UNLP. Conductor del programa de radio Plástico Cruel.

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