Juicio por Johana Ramallo: “El dolor no descansa, pero tampoco la lucha”
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En diálogo con el programa de verano de las radios comunitarias de La Plata “Abanico y Tereré”, emitido por Radio Trinchera, Marta Ramallo habló sobre lo que significa volver a una sala judicial donde se debate lo ocurrido con su hija, Johana Ramallo. “Al abrir un debate, un juicio oral y público, también se te renueva todo. Cuando vos reclamas a Johana con vida y después te sentas frente a jueces y fiscales a pedir justicia, decís: ¿a dónde llegamos?”, comenzó a detallar Marta.

Johana tenía 23 años y una hija de seis cuando desapareció en julio de 2017 en la denominada “zona roja” de La Plata. Durante meses, la investigación estuvo atravesada por demoras, cambios de hipótesis y cuestionamientos a la actuación judicial y policial. En 2018 comenzaron a identificarse restos humanos hallados en la costa de Berisso, que luego se confirmó pertenecían a la joven. La causa avanzó hacia la hipótesis de una red de explotación sexual vinculada al narcomenudeo.

“Estamos en duelo desde el primer minuto que nos enteramos que a Johana la habían descuartizado. O sea, descuartizaron su cuerpo, pero también descuartizaron a su familia”, expresó Marta y continuó: “Sí que duele. Todos los días duele”.

La desaparición transformó por completo la vida de Marta. Madre de siete hijos, pasó de una rutina atravesada por la crianza a convertirse en denunciante y en una de las voces más firmes contra la impunidad en La Plata. “Me transformaron en otra Marta. Dejé de ser mamá para hacerme detective porque la Justicia no nos creía que Johana estaba desaparecida para ser prostituida”.

También recordó el momento que la sostuvo en los días más oscuros, cuando a los 15 días de la desaparición se encerró en una habitación sin fuerzas para seguir. “Mi nieta me dijo: ‘Abuela, no te duele la cabeza, te duele el corazón porque se llevaron a mamá. Levantate y andá a buscarla’. Fueron esas palabras las que me mantienen en pie”.

Para Marta, nombrar el caso como narcofemicidio no es una consigna sino una definición política y judicial. “No solo fue víctima de la prostitución, sino de un narcofemicidio por la manera en que la encontramos.” Y agregó: “Se lo debemos a todas nuestras pibas y a todas nuestras mamás que quedaron atrás”.

El juicio oral que se desarrolla actualmente no aborda aún la totalidad de las responsabilidades por el femicidio, sino delitos vinculados a la explotación sexual y al comercio de estupefacientes en la zona donde Johana fue vista por última vez. Ocho personas están imputadas. Para la familia, el desafío es que el debate permita avanzar hacia la verdad completa sobre lo que ocurrió y quiénes fueron los responsables directos del crimen. “Sabemos que dentro de los ocho imputados hubo participación, pero no tenemos la verdad de cómo fue su narcofemicidio”, prosiguió Marta.

Este viernes volverá a declarar ante el tribunal. Afuera, como en cada audiencia, habrá acompañamiento de organizaciones feministas, sociales y de derechos humanos que sostienen el reclamo desde 2017.

El juicio avanza lentamente. El impacto en la salud, en la vida cotidiana y en la estructura familiar de la familia Ramallo es permanente. “Ellos te hacen conocer el odio. Y ahí es cuando sacás la fuerza… pero yo encaro. Que sea lo que Dios quiera”, enfatizó Marta.

El dolor no descansa. Pero tampoco la lucha.

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