Por: Lucas Leonel Paniagua
Movimiento obrero en Argentina; su historicidad
Argentina no reconoce días como estos en su historia. Si jugaríamos esos juegos infantiles donde una persona va recorriendo una secuencia de letras y otra que no lleva noción de la secuencia la interrumpe para obtener una letra y empezar a jugar, en Argentina podríamos hacer correr la cinta de la historia y donde la detengamos encontraremos conflicto social. Si en el año tres mil quinientos la cinta se detuviera en dos mil veinticinco, ¿Dónde está la lucha social?
Desde enfoques de izquierda o desde una mirada nacional existen miles de letras y páginas escritas acerca de la historicidad del movimiento obrero en Argentina. Desde tempranos conflictos obreros del naciente capitalismo industrial del Siglo XIX pasando por una creciente masificación y organización del conflicto obrero durante las primeras décadas del Siglo XX hasta jornadas épicas mediando el mismo, ya sea el 17 de Octubre o El Cordobazo. El movimiento obrero en Argentina se ha caracterizado, dentro de la región, fundamentalmente por su masividad a la hora de la movilización y su capacidad de organización.
Desintegraciones en el mundo del trabajo

Las transformaciones estructurales en el mundo del trabajo producidas desde la última dictadura en adelante, fundamentalmente durante la década del noventa y agravadas en relación con la última pandemia y las nuevas tecnologías, han dejado un mundo obrero desintegrado y en crisis de horizonte. Creo que nos cuesta reconocernos, esos puentes identitarios hoy parecen negados por el apuro de intentar sobrevivir, por la competencia, por el ego del individualismo, por la necia necesidad de crear pedaleo en el barro del consumo efímero que estructuralmente nos termina dejando sabor a poco.
“Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza” afirma una vieja ley de la doctrina peronista basada en el dogma cristiano: el de no mirar por otro lado y saber compartir el pan cuando hay y el hambre cuando no hay. Nuestro país gozó de un progreso material en la calidad del empleo desde por lo menos 1813 con la abolición de la esclavitud hasta 1975 para alcanzar su límite y no parar de caer.
¿Quién son los enfoques marxistas clásicos y sus derivaciones cuando hablaban de la lucha de clase determinando las relaciones de producción, el estado, la política, la cultura? Entiendo que han cambiado las relaciones de producción en Argentina, que han cambiado las identidades, las pertenencias, los orígenes. Pero esta mutación, ¿sólo presentaba este distópico final como único posible?

Para análisis históricos posteriores quedarán los siguientes nuevos problemas:
- Una revancha de clase inédita en democracia con una concentración económica brutal por parte de la industria fintech y de la extracción de energía, configurando a su vez una nueva matriz de comunicación económica con una reprimarización de la economía. ¿Cómo sostener adecuadamente la fuga de capitales sin ningún control? Como correlato, una sangría en la masa laboral que, por boteo, expulsa del mercado cientos de trabajadores día a día.
- Una masa de personas económicamente activas que se encuentran desorientadas frente a cambios económicos y sociales tan brutales al punto de no encontrar identidades o referencias que le permitan reconocer sus propios intereses, al extremo de, por confusión, creerse beneficiaria de la aceleración de este proceso de concentración económica.
¿Hay un movimiento obrero en Argentina en el siglo XXI?
Como conclusión, y siendo honestamente escéptico respecto al futuro inmediato de la economía argentina, entiendo que el mundo está en una retransferencia de crisis económica y humanitaria donde el modelo fordista industrial queda definitivamente atrás. Los estados con sus poblaciones pujan por acomodarse en los nuevos andamios del sistema capitalista, donde la política se ve sobrepasada por el desarrollo de la tecnoeconomía descontrolada. En ese marco, nuestro país está absolutamente quebrado socialmente como para encontrar un acuerdo social mínimo que le permita sostener estándares básicos de calidad de vida, frente a un capitalismo global en su base más aceleracionista.
Fuente: CIFRA, Informe de Coyuntura N° 48, diciembre de 2025.
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