**Cada 7 de agosto, miles de fieles se congregan en el santuario de Liniers para pedir y agradecer al patrono del pan y el trabajo. En un país atravesado por la crisis económica y la precarización laboral, la figura de San Cayetano se convierte en símbolo de fe, resistencia y organización comunitaria. **
Cayetano de Thiene nació en Vicenza el 1 de octubre de 1480, fue el último de los tres hijos del conde Gasparo di Thiene y de la condesa María Da Porto. Estudió derecho civil y canónico en la Universidad de Padua y trabajó como diplomático en la corte papal, pero abandonó tempranamente la vida cortesana para dedicarse a los más necesitados.
Dos años después de su nacimiento, su padre debió partir a la guerra, quien era jefe de las tropas papales. Pocos meses después, el conde Gasparo di Thiene cayó sin vida combatiendo bajo las órdenes de Roberto Malatesta. María Da Porta dedicó su tiempo a la educación de sus hijos, convirtiéndose en su primera maestra.
En 1504, cuando tenía 24 años, Cayetano recibió el título de “Doctor en ambos derechos” es decir, en derecho civil y derecho eclesiástico o canónico. Días después, de nuevo en Vicenza, le dijo a su madre que había decidido pedir al Obispo la tonsura, para que quedase claro su deseo de entrar en la carrera sacerdotal.
Una vez instalado en Roma, con ayuda de contactos de sus tíos, tuvo la oportunidad de ser nombrado protonotario apostólico en la corte del Papa Julio II y, al mismo tiempo, se inscribió en el oratorio “Del Amor Divino”, en donde se promovió llevar una vida fervosa ayudando a los pobres y a los enfermos.
En 1513, tras la muerte del Papa Julio II continuó con su preparación para el sacerdocio. Por ese tiempo empezaron a verse los estragos del cisma promovido por el monje Martín Lutero en Alemania, cisma conocido como la reforma protestante. Tres años después, en 1516, fue ordenado como sacerdote, a los 36 años.
Junto con Gian Petro Caraffa –futuro papa Paulo IV– y otros religiosos en 1524, crearon en Roma la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, para promover el apostolado y la renovación espiritual del clero, viviendo una vida como la de los apóstoles, con austeridad y desprendido de bienes.
Su vida estuvo marcada por el compromiso con quienes sufren exclusión, enfermedad, y falta de recursos, por lo que su figura se convirtió en simbolismo de esperanza para quienes buscaban sustentos y empleo digno. Para poder paliar las necesidades de los pobres, fundó la organización de beneficencia Monte si Pietà, como una alternativa a los usureros.
Falleció el 7 de agosto de 1547, siendo el superior de su orden de Nápoles. Sus reliquias se encuentran en la basílica de San Paolo Maggiore de Nápoles. Fue beatificado en 1629 por Urbano VIII, y en 1671 el papa Clemente X ofició su ceremonia de canonización, junto a la de San Francisco de Borja y Santa Rosa de Lima.
Argentina, santo popular
En Argentina, su festividad es la segunda en importancia después de la veneración a la Virgen de Luján, patrona del país. Cada 7 de agosto, miles se congregan en las parroquias que están bajo la insignia de este Santo para pedir por su intermediación.
Según una leyenda popular, un campesino de principios del siglo XIX pasó frente a una imagen del Santo camino a su casa. Venía de tener un mal día en sus campos de trigo, donde no había podido cosechar nada debido a una sequía que lo abrasaba todo desde hacía meses.
El hombre se bajó de su carrera y le rezó a aquella imagen, pidiéndole que salvará sus trigales y dejándole como ofrenda unas pocas espigas que había logrado recolectar. Le prometió a Cayetano que si efectuaba su pedido difundiría su historia y daría a conocer quién era. Antes de que llegara a su casa se desató una tormenta, y el anónimo se dejó empapar por aquella bendición y por su promesa.
La difusión del milagro de los trigales fue tan grande que sus fieles comenzaron a ofrecerle el origen del pan y pasó a ser conocido como el patrono del pan y el trabajo, solo en Argentina.

