"No retrocederemos porque somos semillas" enuncia Daniel, en un verso de lucha, negándose a las reconciliación.
"Como una nueva industria de producción rebelde" Joven, con la militancia a flor de piel y la poesía hecha su propia carne, Daniel escribe.
La voz de Favero, una de las tantas voces que la última dictadura cívico militar quiso ultrajar. Voz construida como reflejo de los sueños de revolución: "somos el movimiento y un resurgir constante/no sólo una pintura nostálgica que cuelga" como quien se rehúsa a ser pasado no por miedo a morir, sino por miedo al olvido. La palabra, un devenir permanente, un nexo entre lo que ocurrió y lo que vendrá, opera de salvavidas del recuerdo: cuando conocemos la poesía de Daniel, conocemos los atravesamientos, los amores, las disputas, las resistencias, de toda una generación. Cada verso es el recorrido por su trayectoria personal y colectiva: un espejo de la realidad interna y externa.
A Daniel lo desaparece la más cruenta de las dictaduras cívico militares que atravesó nuestro país, en el año 1977, en la ciudad de La Plata como a tantes otres jóvenes que lucharon por un mundo más justo, más libre. La rebeldía de sus versos, expresa que la acción de escribir es la multiplicación de un pensamiento y un sentir enmarcado en una historia determinada. Una historia de la que hoy nos quedan las palabras, nos quedan sus palabras y detrás de la cual nos atrincheramos jurando vencer.
"Y entre los engranajes de la máquina diaria
están las dentaduras de la revolución"
Su obra, es el recuerdo permanente de que existen maneras de enunciar, que le dan la batalla al silencio y a la cobardía.
"¡No podrán cubrirnos las palabras!"
Grita Daniel.
No pudieron, y su poesía es la prueba.

Valentina Cabrera
Fiel convencida de que todo lo puede el cuerpo, escribe poesía por la irreverencia que supone sentir en palabras. Milita las causas que supone justas y cree en la ternura como el arma indiscutible para construir otros horizontes posibles.

