Ajuste por ajuste: El gato se muerde la cola
Comunidad Trinchera Suscribite y apoyá el periodismo independiente

La actual administración ejecutiva desciende consistentemente por la pendiente del tercer año. Si bien es un acto de plena arrogancia señalar un futuro certero en la dinámica política que vivimos en la Argentina, hay algunas estructuras que aún sobreviven el paso de los gobiernos. Una es, por lo menos desde lo “esperable” de un gobierno de 4 años, el síndrome del tercer año.

Nos basamos en las últimas gestiones cuyas performancias terminaron con una contundente derrota para señalar esto -hay que hacer esa salvedad-, pero también hay una cuenta matemática bastante básica que nos puede explicar porqué el tercer año es el maldito. ¿Cuánto crédito tiene un gobierno ante la sociedad sin dar resultados certeros? ¿Durante cuánto tiempo lo que sucede es culpa del anterior?

Lo que continúa ya son especulaciones personales (que parecen verse reflejadas en el grueso de las encuestas), pero, si yo votara a un nuevo gobierno esperanzado, tiene sentido ver cómo transcurre el primer año. El segundo año viene atado siempre a una elección intermedia. Sigue teniendo sentido, pese a lo poco que me guste su gestión hasta el momento, acompañarlo con un voto más.

En el tercer año ya no queda nada por delante más que la próxima elección presidencial. Por detrás transcurrió el tiempo que ese gobierno tuvo para acomodar “lo que le dejó el anterior” e ir mostrando los frutos de su gobierno, o algo.   Por esto es que el tercer año es duro para cualquier gestión que no haya realizado ningún impacto positivo en una sociedad. No es maldito, es el año donde “se ven los pingos en la cancha”, y si no hay pingos, la cosa se complica.

El gobierno nacional llegó desgastado no a este tercer año, si no a la elección intermedia anterior, que entre el voto extendido de confianza y el famoso tweet de Scott Bessent realizó lo impensado ganando por diez puntos a nivel nacional, aunque, con una participación bajísima del 60%.

El impulso de la victoria en los comicios sumado a un inevitable semestre de desconexión política de la sociedad post electoral, festivo y vacacional (octubre-febrero) puso paños fríos a un gobierno que ingresaba de manera escandalosa a su tercer año. De todas maneras, los hechos políticos son retroactivos. Están ahí, listos para encenderse en el momento en que la vista se vuelva a posar sobre la política, y se vea que la economía sigue crujiendo.

Todo esto explica, seguramente, porqué desde febrero al actual mes de mayo la mayoría de las encuestas registran una caída de 15 puntos en imagen, agregando datos puntuales muy significativos: que las figuras del gobierno no sean las mejor valoradas, que dirigentes como Cristina Kirchner o alguien de la izquierda como Miryam Bregman estén en los peldaños más altos, o que incluso un 70% de los encuestados digan que quieren “un cambio de gobierno” como reveló hace meses la consultora Zubán Córdoba.

Por supuesto que esta caída tiene mucho del Manuel Adorni Gate, pero, no hay que dejar de lado que, naturalmente, el gobierno es una máquina de noticias. Falsas, malas, y alguna buena relacionada a indicadores financieros. Esta técnica de sobrecarga informativa podía funcionar para despistar cuando la luna de miel estaba activa, pero probablemente no para cuando ya se espera que el gobierno sacíe las demandas activas.

El gobierno tiene muchos frentes abiertos que se turnan para aparecer. Miremos solo esta semana que transcurrió: el martes se realizó la cuarta marcha federal universitaria. Son 4 ediciones de una congregación que nuclea múltiples sectores de la Argentina, y que cuenta con la defensa a la institución mejor valorada por los mismos ciudadanos, con adhesiones que superan el 70%.

Cuatro marchas en dos años y meses pidiendo, no que el poder ejecutivo aumente el presupuesto, si no que cumpla con leyes que ya fueron sancionadas por el legislativo. El motivo es muy sencillo: en una economía con una inflación que ya llegó al 304% acumulada en la presidencia de Javier Milei, el aumento debe ser por lo menos igual para no perder poder adquisitivo.

Según el comunicado emitido esa misma semana por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el incremento fue solo del 158%, por lo que la pérdida salarial fue del 32%. El estudio fue realizado a febrero, con una acumulada de 280%, por lo que el dígito de caída del salario sería más grande.

Por otro lado, hace tan solo algunos días el gobierno tuvo su buena noticia mediante YPF, que anunció la inversión mediante el RIGI más grandes hasta el momento por 25 millones de dólares. Sin embargo, días antes un comunicado del propio Banco Central dejó en claro el panorama del fracaso del RIGI, que hace más de un año pasa por debajo del radar.

Concretamente,mediante un informe técnico, el organismo monetario confirmó que desde que se instrumentó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) al cuarto trimestre de 2025, hubo egresos netos de inversión extranjera directa por USD 4.687 millones. Si bien el mismo informe justifica el saldo negativo mediante el argumento de que las empresas “aprovecharon las flexibilizaciones cambiarias y los incentivos exportadores para cancelar deuda comercial entre empresas vinculadas”, la  mayoría de esos egresos provienen de países como Suiza, Reino Unido, Países Bajos y España. Muchos de ellos con grandes arquitecturas en el mercado financiero.

Esto no sería un problema grave si el gobierno no dependiera del sector minero y el RIGI como único cosechador de divisas para uno de los mayores problemas de la Argentina: las reservas. Yendo rápidamente a ese punto, hoy el gobierno infla el pecho por las reservas actuales, que duplican a las que dejó Sergio Massa. Sin embargo, no se puede hacer la vista gorda al período, que se supone es donde la Argentina más acumula debido a la cosecha gruesa del agro.

Desde que la gestión inició hemos visto cómo las reservas se van tan fácil como entran, debido al esquema que requiere una gran demanda de dólares para mantener artificialmente el precio del dólar. A junio de 2024 el gobierno tenía un buen caudal, que perdió durante el siguiente año intentando mantener el precio de la divisa inyectando dólares en el Mercado Libre de Cambios.

En ambas columnas podemos ver la progresión de compra y venta, año por año.  Foto extraída de Infobae.

A este hecho hay que sumarle un factor más: el agro, otro sector con el que el gobierno mantiene una guerra fría. La disputa es la de siempre, y refiere al tipo de cambio que, según este mismo sector, está atrasado.  Ante esta situación, Salvador Di Stefano, reconocido consultor del sector, aseguró que “hoy es mejor retener la cosecha que venderla”, ya que los productores esperan una baja de retenciones del gobierno, o una suba del dólar. La última vez que eso sucedió fue una ventana que duró horas en las que 6 multinacionales exportaron por 0% de retenciones, mientras que el resto de productores no llegaron a hacerse con los beneficios.

En este contexto, el gobierno inició la semana con un recorte parejo con la motosierra al presupuesto 2026. Fue un motivo más para que las universidades marcharan mientras también se vieron afectadas otras áreas de la educación como el Plan de Alfabetización, pero también un hecho que derivó en la publicación de un informe interno  de las Fuerzas Armadas que aseguró que, desde la asunción de Milei, el sector perdió 80% de presupuesto en términos reales.

“Los haberes del personal militar registraron una suba acumulada del 139,03%, muy por debajo del avance del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que alcanzó el 219,14% en el mismo período. Es decir, una caída del 80 por ciento” informó La Política Online, medio que accedió al documento.

Días después, en el marco del Día Nacional de la Armada Argentina, el almirante Juan Carlos Romay aseguró que el recorte presupuestario a las FFAA fue por 448 millones de pesos, y que “la falta  histórica de inversión paralizan la capacidad de patrullaje, modernización y defensa estratégica sobre el Atlántico Sur”. Ni más ni menos que la zona del país ¡Invadida por Gran Bretaña! Cada quien podrá sacar sus conclusiones, que para variar, no varían.

En el capítulo número once de la quinta temporada de Los Simpsons, varios vecinos cavan un pozo de manera ferviente en busca de un motín de dólares escondido bajo tierra. El pozo, lejos de dar el resultado esperado, cada vez se profundiza más y más, dejando sin salida a los buscadores. Entonces Otto pregunta: "Bueno, ¿Y como vamos a salir?" A lo que Homero responde "pues cavando". El gobierno nacional parece verse en la misma encrucijada: al ajuste solo puede responder con mas ajuste.

Más notas de Joaquín Bellingeri

Jan de Nul va por la segunda
Dossier

Jan de Nul va por la segunda

Tras algunos años sin licitaciones efectivas, la Vía Navegable Troncal será sometida, una vez más, a una puja entre empresas privadas. La firma belga que controló los ríos argentinos desde 1995 hasta 2020, Jan de Nul, aparece nuevamente como posible beneficiario de dicha situación, aunque aún disputa el concurso con su coterránea DEME.

¿Cuando Argentina se volvió extractivista?
Dossier

¿Cuando Argentina se volvió extractivista?

Denominamos al término citado como la inclinación exacerbada hacia la extracción de commodities, teniendo por único fin la exportación sin tener en cuenta el abastecimiento interno ni mediar costo/beneficio con los daños que podría provocar. Si desarrollo sostenido es el que "satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras", el extra-activismo sería el que compromete a las futuras sin satisfacer a las presentes.

YPF:  Un fallo que reivindica a la empresa como necesidad para el bien común de los argentinos
Dossier

YPF: Un fallo que reivindica a la empresa como necesidad para el bien común de los argentinos

A propósito del fallo producido en marzo por la justicia de Estados Unidos, alrededor de la causa que enfrenta el Estado nacional por la compra del 51% de las acciones de la empresa YPF, y de la tratativa que este medio le dió al tema desde la sentencia original de la jueza Loretta Prezka en 2023, se abordará el caso una vez más, aunque en esta ocasión desde la óptica que remite al dossier actual.

Cargando...