Tras algunos años sin licitaciones efectivas, la Vía Navegable Troncal será sometida, una vez más, a una puja entre empresas privadas. La firma belga que controló los ríos argentinos desde 1995 hasta 2020, Jan de Nul, aparece nuevamente como posible beneficiario de dicha situación, aunque aún disputa el concurso con su coterránea DEME.
La Vía Navegable Troncal es un canal estrecho compuesto por los ríos Paraná y Paraguay que funciona como corredor natural de transporte fluvial. Cuenta con 3400 km de largo y conecta a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Su importancia se resume en su rol estratégico para el comercio del país: por allí pasan el 80% de las exportaciones del país.
Con esta radiografía básica hecha queda implícita la importancia de este lugar para el interés nacional. Sin embargo, como casi todo en los años 90, el mantenimiento de canal junto con el control general fue cedido a manos extranjeras, formando parte de las tantas privatizaciones del gobierno de Carlos Ménem.
“Durante 123 años nos hicimos cargo del dragado y balizamiento, hasta que el menemismo decidió entregar nuestro trabajo de la red troncal”, aseguró en 2022 el por entonces Delegado General de ATE Vías Navegables, Oscar Verón. Por aquellos años había finalizado el período privatizador en manos de Jan de Nul, y existía la posibilidad de volver a un régimen en el que el Estado pueda planificar qué hacer con sus ríos.
Las ideas fueron varias, entre volver a un control estatal, o ir hacia el “modelo YPF” con una empresa nacional que sustituya a la destruida ELMA (Empresa Líneas Marítimas Argentinas) obteniendo el 51% de las acciones, pero, a diferencia de YPF, se proponía que el 49 restante lo posean las provincias en vez de fondos privados. La hipotética empresa se llamaríaEmpresa Nacional de Dragado Sociedad del Estado(ENADRAG), situación que murió como proyecto ante la sanción del decreto 949, que“limitó la participación de las provincias sólo al rol de parte de un Consejo Asesor”.
El 26 de noviembre del primer año pandémico y de gestión de Alberto Fernández, finalmente se llamó a licitación pública, nacional e internacional, al igual que sucede actualmente. Es importante recalcar que cada vez que esto sucede se está incumpliendo con laley 20.094, que en su artículo 8º especifica: “Las aguas navegables de la Nación que sirvan al tráfico y tránsito interjurisdiccional por agua, los puertos y cualesquiera otras obras públicas construidas o consagradas a esa finalidad, son bienes públicos destinados a la navegación y sujetos a la jurisdicción nacional.”
Juan Manuel de Rosas no se levantó medio loco un día y decidió enfrentar a las dos potencias militares más grandes del mundo solo por pleno delirio.Las heroicas gestas de 1838 y 1845 responden a la importancia de que un país pueda manejar sus ríos a conveniencia nacional, y por ello se desencadenaron estas guerras,eyectadas mediante la presión de estas potencias, sosteniéndose en su caballo de batalla, el mismísimo Uruguay.
La historia tiene hilos inseparables, y el nacimiento de Uruguay dice mucho de la puja por el control de los ríos. Pese a que Gran Bretaña haya sido el ganador al crearse en 1828 el país separatista uruguayo para hacer un efecto tapón que hoy decanta en la necesidad de dragar el canal magdalena, la Argentina, como dijo Verón, se amoldó a algunas situaciones, y durante 123 años controló por lo menos su río Paraná.
Ahora, en una licitación que se repite en el tiempo, el gobierno nacional dejó afuera a una posible empresa local que podría encargarse del asunto como lo es EMEPA (Establecimiento Metalúrgico Patricia Argentina) conla redacción de una concesión que desde varios sectores se señaló cómo “a medida” de Jan de Nul.
El hecho ya había sidodenunciadoen la licitación hecha en 2025. De manera sorpresiva, Jan de Nul no se presentó y, ante ello, el gobierno retiró la licitación, argumentando que solo se había presentadoDEME, la otra empresa belga que ahora compite mano a mano con la primera. Este giro del gobierno nacional despertó, por lógica, más sospechas.
Un año después, con Jan de Nul ahora si en puja por la licitación, distintas voces siguen alertando sobre un supuesto arreglo para que esta empresa gane cómodamente el derecho a manejar la Vía Navegable por otros 25 años. En este caso, el presidente del Consejo Portuario Argentino, José Lojo, presentó una denuncia ante la Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA) “solicitando que se promueva acción penal contra el titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), Iñaki Arreseigor, y los funcionarios intervinientes en el proceso de confección de los pliegos de licitación para el dragado y balizamiento de la Vía Navegable Troncal de los ríos Paraná y de la Plata”.
“La presentación alcanza también al ministro de Economía, Luis Caputo, y al presidente de la Nación, Javier Milei, en relación con su actuación en el proceso administrativo cuestionado”, aclara además el documento, que cuestiona el proceso mediante el cual se llegó a la licitación.
En cuanto a los fundamentos, el texto expone que, al igual que en la primera entrega a Jan de Nul en 1995 “no se realizaron estudios de impacto ambiental integrales” pese a que el 90% de los participantes en la audiencia pública “lo solicitó expresamente”. También se cuestiona el “trazado técnico propuesto” al considerarlo “inconveniente desde el punto de vista operativo y ambiental, en contradicción con advertencias formuladas por especialistas". Así mismo, Lojo advierte que la fijación de una tarifa mínima reducirá la competencia y trasladará mayores costos a los usuarios.
Por supuesto que la situación no sorprende viniendo de un gobierno nacional que festejó que Techint, una de las empresas más importante de Argentina, haya perdido la licitación para realizar un gasoducto en Vaca Muerta contra la india Welspun, y, acto seguido, llame “don chatarrin” a Paolo Roca, titular de la primera.
Si bien en este ejemplo entran en juego otras situaciones como lo pueden ser los cuestionables costos que propuso la empresa Argentina, o el dumping(1) estructural con el que las extranjeras depredan el mercado interno, la excesiva inclinación hacia jugar para afueraes la que se ve reflejada.
Al mismo tiempo, no solo preocupa la imposibilidad cada vez más grande del país de controlar y planificar la utilización de sus recursos y sectores estratégicos, si no también el nulo interés por el territorio que pueda llegar a tener una empresa en un suelo que no es propio.
En ese sentido, otra denuncia al respecto de senda licitación es que el proyecto se encamina como un “ecocidio planificado”, según aseveró en comunicación con Radio Trinchera Rodrigo Savoretti, periodista y editor en el medio “Enfant Terrible”.
“El gobierno vendió que hizo una audiencia pública, en donde el 90% de quienes expusieron allí se opusieron al proyecto por innumerables razones, que van desde la soberanía política y económica hasta la justicia social, porque no solo es una licitación hecha a medida de grandes empresas, si no un ecocidio planificado”, explicó el entrevistado en una primera instancia.
“Organizaciones ambientales sostienen que es un ecocidio porque quieren profundizar el dragado”, argumentó Savoretti, exponiendo la intención del gobierno de llevar la profundidad a 44 píes, “para adaptar el río a barcos que navegan en el mar”. Esto a su vez significa remover sedimentos en uno de los ríos más contaminados del planeta, pero también la reducción de viajes de una empresa extranjera que hará uso de ríos argentinos y pagará menos por ello, mientras los argentinos son privados de sus beneficios.
“A los argentinos se nos ha expulsado del Río Paraná en el término de la soberanía integral que deberíamos tener sobre él; no lo dragamos, no lo balizamos, y apenas 1 de cada 10 barcos que lo circulan tienen bandera Argentina”, reflexionó el periodista.
Por último, Savoretti también compartió sospechas en torno a una posible licitación a medida:“Hay dos empresas belgas y una brasileña. A riesgo de equivocarme, creo que a la última la han puesto como pantalla, para simular un interés regional”, advirtió en aquel momento. A día de hoy esa empresa ya está descartada.
- El dumping es una estrategia de competencia en el comercio internacional donde una empresa exporta productos a un precio inferior al de su mercado interno o por debajo de su costo de producción, financiados mediante subsidios promovidos por un Estado hacia empresas de su nación.
Fuentes:
https://desdelaraiz.ar/el-rio-parana-y-un-reclamo-de-soberania/

