¿Qué es la pesca artesanal? ¿Cómo se diferencia de la deportiva?
El primero por lo general vendría a ser un pescador que por lo general es originario, que vive al lado de la laguna, que pone su trasmallo, saca el pescado, viene un camión con frío le vende tantos kilos de pescado o lo filetea, cobra y vive de eso; y en lo otro hay una industria que tiene que ver con el turismo, los restaurantes, quedarse a dormir, la bajada, entre otras cosas.
Tiene que ver con determinados ecosistemas. Por ejemplo en las lagunas de provincia Buenos Aires, en algunas está permitida la pesca y hay permiso de provincia de Buenos Aires. Siempre hay una disputa: el pescador artesanal se queja de la pesca industrial, es decir de los grandes buques de arrastre, y el pescador deportivo de pesca se queja del pescador artesanal. Es una cuestión de escala.
En otras provincias, como Chaco o Corrientes, por ejemplo, bajan alrededor de 30 mil lanchas por fin de semana de pescadores deportivos, que aunque devuelvan el pescado, hacen un daño ambiental que es 40 veces superior a los 200 carnets que se entregan de pesca artesanal que tienen los pescadores correntinos, por ejemplo, que además sacan, sacan para comer o para vender y comprar otra cosa para vivir de eso, para generar economía, pocas piezas de pescado a comparación.
Después se puede analizar todo el agregado de valor que viene con el filete y todo lo demás. La pesca deportiva por su parte genera el negocio de los guías, el de los del hospedaje, y las bajadas náuticas. Por otro lado, los pescadores artesanales son los que proveen la carnada, siempre. Entonces también hay que regular la cuestión de la venta de carnada, y ahí hay laburo de los pescadores artesanales que son los que pescan esa carnada para venderla para el turismo. Y también, por lo general los mejores guías de pesca son los pescadores artesanales.
Para los pescadores artesanales es todo un sacrificio salir todos los días a pescar, generar una cadena de comercialización y ponerle el frío. No es lo mismo que salir con unos amigos a buscar unos pejerrey y volver con 50, 60 pejerrey.
En Corrientes, por ejemplo, hay hoteles casi cinco estrellas donde se hospeda el turismo brasilero a gastar dólares y pescar dorado. El gobierno correntino prefería eso en el río y le afeaba a un pescador artesanal, en una canoa de madera sin dientes poniendo una red con el mito de que le están robando el pescado, ¿Me explico? Ahí siempre hay una tensión, pero tensión que para mí es más que fácilmente administrable, claro.
¿Por qué se acusa a los artesanales de ser furtivos?
En el Río de la Plata, a la altura de la Bahía de Samborombón, hay una extensión en donde se mezcla el río con el mar, en donde hay bastante pesca por las corvinas que entran a desovar, entonces ahí los artesanales sacan alrededor de 2 millones de kilos. Cuando eso ocurre, a la pesca artesanal se la confunde con ese pescador “furtivo”.
Sin embargo, todavía en algunas provincias existe el término de pesca de subsistencia. Te dan un carnet de pesca de subsistencia y entonces vos tenés 2 años en ese marco, después sos pescador artesanal, ¿No? Donde podés pescar como para comer.
Todo esto se dice mientras que el deportivo también hace daño, por las proporciones de ejemplos como corrientes, y porque incluso aunque devuelvas el pescado lo lastimás. Sí, vuelve al agua, lo devuelven, sacan la foto y esto y lo otro, pero vuelve un pescado lastimado, estresado. Muchas veces se vuelve a morir después y aparece flotando.
Tiene que ver con administrar la pesca responsable con las tallas, las medidas permitidas para cada pescado, que cuando vos lo sacás haya tenido ciclo de poner huevo y crías. Hay una talla determinada para cada pescado, depende de la especie. Cada una tiene su normativa y sus reglas y los pescadores la conocen bien. Los pueblos guaraníes ya lo hacían con conciencia y con cuidado de nuestros bienes comunes, y lo que viene a romper eso no es justamente la pesca artesanal.
¿Cómo se distribuyen los tipos de pescas entre ríos, lagunas y mares? Pensando en la utilización del agua y la pesca como bien común.
Lo que sucede es que la pesca es un commodity, primero. Al tener un valor internacional, todo el pescado que nosotros sacamos de las distintas empresas termina en exportación. La relación es 97% exportado y 3% para el mercado interno. Todas las empresas pesqueras te dirán que es porque no hay una cultura de comer pescado en la Argentina, cosa que para mí es una falacia, porque cuando vos ponés pescado a buen precio la gente va a buscar esa proteína diferencial. No por nada ese consumo se ha puesto de moda entre los sectores más pudientes con el sushi, o el salmón, ¿No?
En los restaurantes vos tenés en todas las cartas salmón, que además es un pez de acuicultura que viene de Chile, muy poco sano, de hecho en jaulas, y poco amigable con el ambiente porque además deja mar muerto, expulsó a todos los pescadores artesanales que eran algo muy característico de Chile; ahora las jaulas ocupan esos lugares.
La acuicultura hecha a gran escala sin conciencia de los bienes comunes hace un daño terrible. Entonces, ese pescado, ese salmón hoy está demonizado. Hay campañas de chef en todos los lugares del mundo advirtiendo que el salmón chileno asesina el mar.
¿Entonces, cómo es la relación de Argentina con la pesca industrial a grán escala?
Nosotros comemos el 3% de todo lo que pescamos. Las empresas que pescan suelen ser españolas, quedan muy pocas nacionales, en Mar del Plata había mucha industria de pescado. Con la lata de sardinas y todo ese tipo de cosas. Sigue habiendo, pero incluso la mayoría termina siendo exportada.
Por otro lado, el pescado es estacional y hay distintos tipos de pescado en cada estación.
Antes en los restaurantes tenía pesca al día, el famoso cartel de pesca al día que hoy no lo encontrás más, porque en hay tanta normativa que tiene que ver con que el pescado cuando sale pasa por una planta entonces no puede ir fresco al restaurante.
De Jesús (Juan Pablo, Diputado Provincial por Buenos Aires) en el partido de La Costa, por ejemplo, hizo una ordenanza de primera venta, que le permitía a los pescadores artesanales vender en la playa directamente con un puestito de acero inoxidable que le habilitó, el fruto de su pesca. Entonces, ahí abastecían dos restaurantes y a la gente cuando iba, depende de lo que habían sacado. Lo sobrante después lo vendían a un frigorífico.
La industria lo que genera es pasar por una planta frigorífico, se congela y vos tenés merluza todo el año y esa merluza es la que va a aparecer en venta. Y por eso lo que más se come también. Esta es la relación, que tiene que ver con la urgencia del capitalismo sobre la pesca y no al revés, no la utilización de lo que es una producción artesanal adaptada a las necesidades del país.
Es decir, ¿Hay una potencialidad en esas posibles regulaciones?
En términos nutricionales, donde vos tenés falta de proteína en la población y niveles de pobreza creciente, se podrían agarrar los 2 millones de kilos de corvina que salen del conurbano, de la zona de Magdalena, Punta Indio, y hasta San Clemente, y volcarlos en el mercado interno en el mismo conurbano, que está acá nomás, con unos camioncitos de frío, vendiendo corvina a 5000 pesos el kilo. Tranquilamente los pescadores artesanales le cobrarán lo mismo que están cobrando, ¿No?
Y esa ganancia extraordinaria que se lleva el que exporta ese pescado terminaría repartida en los hogares del conurbano en un precio accesible de un pescado riquísimo de alta cantidad calidad nutricional. ¿Se pueden hacer esas cosas? Claro que se puede. Hay que generar los canales de comercialización y los mercados, llevarlo a precio.
Creo que las primeras 5 o 10 millas deberían dejarse solo para la pesca artesanal y lanchas pequeñas, y de las 10 millas a la 200 los grandes barcos. Hay lugares donde se reproducen los pescados y hay que cuidarlos, lo cual es ideal para la pesca artesanal, que es pesca al suelo, que selecciona el pescado, que selecciona tamaño, que no arrastra como la pesca industrial, que no tira unas redes gigantes del tamaño de una cancha de fútbol y van rompiendo el fondo y haciendo grandes capturas.
¿Crees que generar una cultura alimenticia sobre el pescado es la síntesis de una mejor utilización de estos dos bienes comunes? (El agua y la pesca)
Poder mirar más nuestros mares, mirar más a nuestros ríos, a nuestras lagunas internas, tiene que ver con saber qué recursos hay ahí. Un tercio de los 3 mil millones de dólares al año que se exportan de pescado en la Argentina lo aporta la pesca artesanal. Con todas estas irregularidades, que los persiguen, la falta de carnet, la falta de control y todo.
Un barco con cuatro pescadores que saca 200.000 kg de pescado cada vez que sale y vuelve tiene muy buenos sueldos para esos cuatro pescadores y una gran rentabilidad del dueño del barco que tiene la licencia de pesca. Pero esa misma actividad económica la podrían producir 50 pequeñas lanchas.
¿En cuanto a la zona económica marítima extendida hacia Malvinas, cuál es la incidencia del país?
Hay un recurso que históricamente está muy bien explotado, que nació en Mar del Plata, con lo que fue el puerto Mar de Plata, hoy extendido a toda la Patagonia. Nuestro alcance va hasta 200 millas, nosotros tenemos una flota pesquera interesante con barcos que dan mucho trabajo al puerto, con muchas regulaciones.
Pero luego, nosotros lo que tenemos es una base de la OTAN en las islas Malvinas, una zona de exclusión a dónde anterior a la guerra no daban permiso de pesca y ahora empezaron a darlos los Kelper. Y tienen un ingreso per cápita por ese permiso de pesca al más grande del planeta Tierra, y ahí sí no hay no hay controles.
Incluso en algún momento impusieron a Malvinas como parte del mercado común europeo. En el mapa de Europa ponen a las Malvinas. Es parte de esa lógica. Ahí hay también un conflicto geopolítico muy importante.
A esto también se suma el chivo expiatorio mediante el cual Estados Unidos -en guerra comercial con China- amenaza a las flotas que pescan a partir de la milla 201. Esto no es ilegal, pero sirve como excusa. Ya en el gobierno de Alberto (Fernandez, ex presidente de la nación), me acuerdo que los “Yankees” mandaron un portaaviones justamente a querer querer entrar a Mar del Plata para venir a controlar en esa milla 201 a esta flota china que supuestamente nos roba los recursos.
Primero es impreciso que nos roba porque están de la milla 200 para afuera, ¿No? Esa es una discusión. Y la otra discusión es muchas veces que Inglaterra ha querido decir: "Bueno, bueno, hagamos una gran comisión internacional para controlar los mares, más allá de la soberanía de los países”. Cosa que ya hizo durante toda su vida.
Entonces, ahí en realidad lo que hay es el peligro de meterse en un quilombo geopolítico, porque si hunden barcos chinos diciendo: "No, porque se meten a la Argentina ilegalmente”, de repente te podés encontrar involucrado en una guerra entre Estados Unidos, China, e Inglaterra en el Atlántico sur.
Todo esto cuando en realidad hay un gran control de la prefectura y de las fuerzas armadas argentinas de la zona económica. Lo que sí es ilegal es la pesca alrededor de las Malvinas que está dentro de la zona.
Pese a todas las problemáticas, la potencialidad en regular las distintas pescas parecen no presentar un panorama tan complicado para resolver
Si. Después hay otros problemas, como el glifosato de las hojas que terminan en nuestros ríos y matan nuestros pescados, por ejemplo. Ahí tenés problemas de verdad ambientales, difíciles de medir, ya que en un río como el Paraná -tan grande- nunca hemos podido medir la carga de peces que tiene porque abarca toda la Cuenca del Plata: Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia.
Son 5 países que se tienen que poner de acuerdo, además de los biólogos de esos países, para hacer el estudio sobre cómo medimos la cantidad de peces que hay en la cuenca del Plata. Imposible, pero además es la Cuenca más grande del planeta Tierra, no es cualquier Cuenca. Así que esa es la situación.

